Platón se llevó las manos a la cabeza

Decía Platón que  “la pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”. Los deseos de los griegos, de los italianos, de los españoles, de los portugueses. Ninguno de nosotros goza hoy de una academia como la que fundaría el griego seguidor de Sócrates, porque (creemos) la tecnología está por delante de viejas recetas. Aunque un texto del 387 a.C tenga más lógica que un best seller de autoayuda o de milagros terapéuticos contra la crisis, nos compramos el segundo.

Pues bien. Tsipras parece no guardar sobre su mesilla ninguna de las ideas de los padres políticos de su país. Bien le haría falta recuperar, tanto a él como a los máximos responsables de la Unión Europea, algún ejemplar de La República, dejarse llevar por la razón y menos por los sentidos. Dejando de lado debates profundos que afirma el autor, como que la corrupción sea necesaria, el jefe griego defiende un ideal de país que no existe. La utopía que defiende que el pueblo posee el poder es tan vieja como falsa. Los seres humanos jamás seremos libres e iguales. Ahora, en 2015, Grecia se enfrenta a:

– Un portazo de la UE

– Un programa de rescate que termina el 30 de junio y para el que (salvo que en las próximas horas todo cambie) no hay prórroga.

– Un referéndum anunciado a destiempo. No es Tsipras quien tendría que haberlo convocado, sino Papandreu en su momento. La hegemonía de Merkel entonces hizo lo demás. Pero ese carácter dubitativo es una de las causas por la que Grecia está hoy como está.

– Un aparente matón llamado Varufakis que abandona un Eurogrupo más que raro. Error

– El país tiene que pagar 1.550 millones al FMI el martes. No tiene dinero. No lo tiene desde hace meses, pero no puso fin a su derroche público cuando debería, como sí ha hecho España.

Tsipras no asume su responsabilidad y está a punto de romper su país. Y Europa tampoco va a quedar ausente.

Cuentos de la Alhambra

El adiós de Marujita Díaz demuestra que el folclore español ha muerto en todas sus variantes, que el tradicionalismo ha quedado caduco con vistas a un acercamiento europeo propio del desarrollo pero que supone echar una que otra vista dramática y un tanto melancólica al pasado. Ni quedan divas ni horteradas con aroma a pastel saciante.

ciudad

Autor: Marta García Bruno

Estamos en otro epígrafe que los libros de historia podrían señalar como “La década posterior a la gran crisis”. Hemos entrado en el túnel de la corrupción y es ahora cuando sale la bruja a dar con la escoba al imputado, la palabra de moda. Negocio que abarca desde la política al fútbol, pasando por la cultura. Hasta Ildefonso Falcones pensó que los impuestos mejor que los pague otro. Degustar las páginas de La catedral del mar con los derechos transmitidos a empresas de otros países. Fraude de 1,5 millones de euros. Dicen que tardó cuatro años en escribirlo, una hora por la mañana y otra por la noche, al volver del trabajo. Acumula varios premios y ha sido traducida a al menos 15 idiomas. La ambición, sin embargo, rompió el saco. ¿De quién es la culpa, de escritor que evade impuestos o del Gobierno que busca torpedear todo tipo de riqueza, aunque sea trabajada durante cuatro años?

La Barcelona del siglo XIV como sujeto colaborador de las hazañas del autor, el esplendor medieval con su explosión demográfica y construcción de sus murallas. La catedral, Santa María del Mar, la grandiosidad del gótico. Pero también la decadencia de mediados de siglo: la peste, la piratería, las revueltas campesinas, las malas cosechas. El ciclo de la historia que siempre se repite. Falcones, caíste en la trampa del túnel de la bruja.

Tampoco Washington Irving querría que en sus cuentos apareciera una directora que malversa con unas audioguías y que llama “tontos del culo” a unos políticos, por mucho que en el fondo lo sean. Preferimos escuchar las narraciones de las bellas princesas encerradas en una torre para que no se enamoraran, el legado del moro y el tesoro encontrado por un aguador. Mil y una noches que hoy también sienten el ruido del bochorno español. Preferimos la farándula televisiva de noches en vela de antaño que la caspa del ladrón.

Publicado en www.lasemana.es

Drama heleno

¿Por qué siempre hay acuerdo a última hora? ¿Qué ocurre en Grecia? ¿Saldrá del euro? ¿Será mejor o peor? Dejo una serie de artículos para entenderlo mejor:

  • Las claves del documento que ha desbloqueado las negociaciones con Grecia. Por @Suanzes, El Mundo.
  • ¿Es posible el acuerdo? aunque se queda un poco pasado, está bien para entender el contexto. Lo firma @miguelroig en Expansión.
  • ¿Y si Varoufakis tuviera razón? Los economistas entrevistados por EL PAÍS sostienen que las metas fiscales que se le exigen a Grecia son inalcanzables y que hay que reestructurar la deuda.
  • En El Padrino, a Michael Corleone le preguntan por Sicilia. ¿Por qué es tan violenta una tierra tan linda? Alemania y Grecia o el eterno desamor. Lo escribe Gavin Hewitt en BBC.
  • Sin olvidar lo que los griegos abrazan: prejubilaciones y el agujero para las arcas públicas. Todo se arregla con un golpe al consumidor brutal. Un 90% del ajuste es impositivo. Manu Llamas en Libertad Digital.

Nos hemos vuelto locos

Una simple pasada a los periódicos deja muchos matices sobre lo mismo. España huele a «K» de Okupa, arojos, a fascismo, a viejo, a demasiado nuevo, a leyes marchitas, a códigos éticos que se incumplen. Me gustan los “memes” que se ríen de todo.

Internet nos ha brindado la suerte de buscar hasta el primer calzoncillo que se puso Pablo Iglesias

No estudiamos periodismo para inspeccionar tuits. Ahora lo estudiamos casi como género. Aunque creo que hasta ahora no habíamos visto tantas faltas de respeto a los Derechos Fundamentales. La Constitución española no es que se haya quedado en pañales, sino que no se ha debido cumplir en la vida. Internet nos ha brindado la suerte de buscar hasta el primer calzoncillo que se puso Pablo Iglesias. Internet nos ha vuelto locos.

Hicimos bien en publicar las mezquindades de Zapata. Pero ha pasado casi una semana y seguimos con el mismo tema

elpaisNo es por ponerme dramática, pero El País hace bien en llevar a portada la encíclica del Papa. Hicimos bien en publicar las mezquindades de Zapata. Pero ha pasado casi una semana y seguimos con el mismo tema. El Papa vincula el cambio climático con la pobreza y la explotación. Pero todo sigue igual.

Las alianzas no son un matrimonio

Me temo que el panorama político actual no sólo está mal diseñado, sino que nos daremos cuenta a partir de ahora, si no lo hemos hecho ya. «Quien hace política pacta con los poderes diabólicos que acechan a todo poder», dijo Max Weber. Los errores pasados y presentes tendrán sus consecuencias. Lo que votaron los ciudadados se queda en aquella papeleta ahora, esperemos, reciclada para cualquier otra cosa. Pero mientras nuestros políticos hacen bien las cosas, o por lo menos las hacen, surgen los mejores testimonios. Los de los que se quedaron en el camino por pensar diferente. ¿Democracia? ¿Pluralismo? conceptos que se quedan en el aire. Ahora los que no pudieron hablar alzan la voz. Y qué entrevistas tan buenas, como la que publica esta semana LaSemana.es al exeurodiputado de UPyD Francisco Sosa Wagner.

«Los acontecimientos demuestran que la alianza (con Ciudadanos) no era descabellada»

«Se han producido expulsiones verdaderamente raras, por ejemplo, las dos de mis compañeros que han quedado ahí en el Parlamento europeo que son Fernando Maura y Enrique Calvet, acusándoles de no seguir el programa del partido y hacer allí la guerra por su cuenta»

«Creo que el no atender esta posible alianza con Ciudadanos, que tenía muchas formas de expresión, ha sido un error y las elecciones lo han corroborado»

Son titulares que demuestran un cabreo considerable, pero también una reflexión. De momento la dirección del partido no lo ha entendido. Las alianzas no son un matrimonio, pero sí una relación de muy buenos amigos.

Sobre lo que informamos

Creo que necesitamos conocer lo que pasa ahí fuera. Primero, por urgencia mental, cuestión de mantener la coherencia y la salud. Segundo, por un mero asunto de cultivación. Y tercero, y puede que el argumento más importante, por aplicación aquí.

Argumento número uno: Acaban de celebrarse unas elecciones históricas que suponen el ensayo de lo que ocurrirá en las Generales. Es primordial informar de lo que suponen los pactos, también cultivarse en ello. Pero llega un momento en el que los medios de comunicación nos ponemos el uniforme y no miramos más allá. ¿Cómo se castiga la corrupción en otros países? ¿Qué suponen las elecciones italianas? ¿Qué significa ese cambio que desea Reino Unido en sus relaciones históricas con la Unión Europea? ¿Cómo combate el resto de países la crisis?

Segundo. En el fondo todos somos egoístas. Nepal nos interesó mientras nuestros españoles estaban allí atrapados. Después noticias como que los niños puedan volver a los colegios de ese país pero que falten aulas para un millón de estudiantes no ha tenido la misma repercusión. Salimos a la calle y no tenemos al frente Katmandú. De acuerdo. Pero la culpa no es tanto de los lectores como de los periódicos que no llevan este tipo de información a portada. Los al menos 10.000 muertos están olvidados para todos. ¿Por qué seguimos mirándonos el ombligo? ¿Es algo que llevamos en nuestro espíritu? No es cuestión de patria o no. En el fondo seguimos asentandos en tiempos lejanos. Es ese aire de comodidad a modo isla en medio del océano. Y si no, un vistazo a lo que hacen otros que, a veces sin salir de su propio territorio informativo, abarcan algo más.newyork_times.750

El periódico New York Times abre con una información que me cuesta creer en un periódico de tirada nacional española. Y menos un lunes.Un niño gateasobre el Observatorio del World Trade Center.

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The Times titula por una noticia que seguro interesa mucho más a los ciudadanos que las rencillas entre un partido y otro que el día de mañana se habrán olvidado, sobre la investigación en la cura del cáncer. La salud es más importante. La investigación, por lo tanto, también. La agenda aquí es distinta. Estén los morados, los naranjas o los azules. Es cuestión de genes. Aunque no está de más dejarlo caer.

Publicado en www.neupic.com