Tormenta en la España de Atapuerca

España lleva sumida en una tormenta mediática a la vez que ecléctica desde que a principios de 2013 se conocieran “esos” papeles. El 31 de enero terminaba la dura cuesta para la mayoría de los españoles. Pero comenzaba una mucho peor para el Partido Popular, que a estas alturas parece no ver la cima, o más bien el bajón, con una fecha que para Mariano Rajoy está cada día más cerca. Marcada en rojo. Desnuda de expectativas.

Mientras el presidente del Gobierno sumerge su pálido cuerpo en las frías aguas del Umia, pequeñas bombas van torpedeando los fueros del Gobierno desde fuera hacia dentro, que son las que más duelen. La estrategia, como en la mejor de las guerras, ha comenzado en diferentes puntos a la vez. Los grandes bastiones ya están ganados. Ahora vamos a por las comunidades.

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¿Qué le lanzarías a un político?

La pregunta suena agresiva. Fuerte. Llena de odio para algunos. Para otros repleta de desesperación. Pero no tiene por qué serlo. Hay formas y formas. Puedes tirar billetes, lanzar confeti. O una pregunta.

No entiendo por qué dejaron de emitir ese programa en el que un ciudadano normal y corriente le preguntaba al presidente del Gobierno por lo que le pareciera más importante. Pero después de meditarlo un poco, no demasiado, caigo en la cuenta. Ese espacio televisivo también dejó en evidencia a los mismos que nos representan. Ni saben comunicar, ni lo que vale un café en cualquier bar. Qué mejor que eliminarlo entonces.

Si fuera presidente del Gobierno abriría mi despacho todas las mañanas durante dos horas a los ciudadanos que quisieran para que me contaran sus problemas. Las anotaría con sumo cuidado y las llevaría después al resto de mi equipo de Gobierno para votarlas. Suena bien la idea, ¿a que sí? No sé si será tan fácil. No lo será si se ha puesto de moda hacer performances delante de los líderes en plena rueda de prensa para reivindicar acciones y peticiones.

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Cuadros y expresionismo

Iniciada ya en el mundo del arte como partícipe del mismo más allá de interesada espectadora, he querido comenzar con un arte más expresionista como el de Max Beckmann y su dramatismo pictórico, no como fiel reflejo del mismo aunque sí versionado. «Quappi con suéter rosa». Conserva el aire independiente y sofisticado del alemán aunque con una variación en la variedad cromática del pañuelo y rosa de suéter.

MartaGarciaVersionQuappi


Versión pintada en acuarela Marta García Bruno en A4

Añado algunos links interesantes sobre el autor:

  • Museo Thyssen: http://www.museothyssen.org/thyssen/ficha_artista/56
  • New York Times: «New Objectivity and Max Beckmann: the Still Lifes» http://www.nytimes.com/2015/06/28/books/review/new-objectivity-and-max-beckmann-the-still-lifes.html?_r=0
  • Una mirada a su estilo en vídeo https://www.youtube.com/watch?v=XXamGz5IJHg

La conquista de Plutón ¿Pero llegamos a la Luna?

No había nacido cuando toda España miraba como si la televisión les hubiera hechizado, o más bien la voz de Jesús Hermida y el relato acompañado de unas imágenes de muy mala calidad del acontecimiento histórico más importante de la historia reciente. Un hito pero también un contundente corte de mangas a Rusia en una carrera a pulso por ver quién llega más lejos. Se cumplen 46 años de entonces. Una edad más que respetable.
Y la verdad es que sí que me hubiera gustado jugar con la idea de pensar con pasión que había extraterrestres en otros planetas. Hoy suena a historias de blogs de ciencia “alternativa”, a grupúsculo de gente poco corriente. Pero a finales de los 60 era toda una posibilidad. Tanto que hasta Stanley Kubrick se planteó asegurar su película 2001 Odisea en el espacio por si antes de que se estrenara el ser humano contactaba con algún ser de otro planeta y le fastidiara la historia de 10,5 millones de dólares.
Aún suenan las teorías de la conspiración que analizan con lupa si la bandera se movía o no, si había o no estrellas, si la sombra estaba de una u otra manera. ¿Conocen la materia o se dejan llevar por la pretensión de lo que podría haber pasado? Otros ven en El Resplandor las señales inequívocas de un director que no sabe cómo llamar la atención para dejar claro a la humanidad sin decirlo de manera explícita que todo fue una farsa. Que él fue cómplice de esta gran mentira. Prefiero pensar que Kubrick supo usar esas llamadas de atención como reclamo publicitario. O que simplemente era una manera de fastidiar la obra de Stephen King cambiando con sutilezas su historia en el guión.

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NO

Todo le hubiera ido mejor si hubieran tendido la mano antes. Todo le hubiera ido mejor si aceptara antes los deberes. Todo habría terminado ya si en la gestación apareciera un epígrafe: “Procedimiento en caso de incumplimiento”. Pero ni la UE puede echar a Grecia ni la misma salir. “No” como respuesta a las exigencias europeas. “No” a una salida del euro. La negación impera.

La envidia de los otros por una Unión que todavía se acuerda del último bombardeo que cada día suena más lejos pero que aún está latente. La dichosa genética que hace de un continente un mar de diferencias entre naciones que inevitablemente las lleva al conflicto.

Sobre la mesa, esa frase de Kant: “La democracia constituye necesariamente un despotismo, por cuanto establece un poder ejecutivo contrario a la voluntad general. Siendo posible que todos decidan contra uno cuya opinión pueda diferir, la voluntad de todos no es por tanto la de todos, lo cual es contradictorio y opuesto a la libertad”. ¿Saben lo que realmente votan con un “OXI”? ¿Se ha convertido ese “OXI” en una marca? ¿Es puro marketing? ¿Es la voluntad de todos real cuando la pregunta emborrona la realidad en la que los griegos viven confundidos? ¿Qué quiere el pueblo? ¿Quién no se queja de algo?

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Grecia o cómo hemos llegado hasta aquí: los bancos y el sistema público

A escasas horas de saber lo que le espera a Grecia y por ende al resto de Europa, dejo algunos artículos que dan pistas sobre el cómo hemos llegado hasta aquí.

  • La entrevista al profesor de la Universidad de Brown Mark Blyth revela lo que el Gobierno de Tsipras ha querido ocultar todo este tiempo. Que el 82% de las ayudas ha ido directa a los bancos. Blyth no es demasiado optimista con el futuro griego por la escasa experiencia europea ante este tipo de problemas, que por cierto bien podrían haber previsto en sus orígenes. Texto y entrevista de Pablo Pardo (El Mundo). 
  • Y enlazo lo que publica en el mismo medio Carlos Segovia. «No filtréis lo de nuestros bancos», le pidió Varufakis a Europa. Al igual que Blyth, desliza errores pasados que pueden haber causado estos males mayores. Es decir, en lugar de poner a prueba la capacidad de chantaje de Tsipras y una situación límite, tendrían que haber levantado la mano antes. Europa ha terminado en una negociación tercermundista impropia de la institución que la representa.
  • Como siempre en una crisis, analizamos el cómo hemos llegado hasta aquí. Aunque en breve caigamos de nuevo con la misma piedra. Tano Santos hace un buen análisis en Nada es Gratis: pasivos enormes como consecuencia de un déficit del sector púbico (por aquello del estado del bienestar ilusorio), la expansión crediticia o la mala situación geográfica. Ahora los griegos quieren suspender pagos pero seguir en el euro. No es muy factible la opción. La democracia queda un poco ente interrogantes cuando la conclusión de todo esto es que son al final los contribuyentes alemanes, franceses o españoles los que pagan. Y no estamos mucho mejor. Y el problema de las pensiones, del que aquí debemos tomar nota. Es más fácil dejar que los jóvenes se las apañen que buscar una solución menos egoísta para todos.
  • Las consecuencias del «sí» o el «no». Con la primera opción Tsipras no sólo tendrá que agachar la cabeza, sino desaparecer del mapa. En el horizonte también entran nuevas elecciones. En el caso del «no», seguirá siendo Europa la que manda así que no tiene mucho sentido. Los bancos quedarán al borde del colapso. No pinta demasiado bien. Todo ello lo explica Miquel Roig en Expansión. 
  • La culpa es griega, pero también europea, no nos engañemos. Hasta el FMI asegura que no lo han hecho bien. Hasta ahora no han conseguido reformar o ayudar en ello a Grecia. Lo cuenta Mario Saavedra en Vozpópuli.

¿Dónde está el paraíso?

“Aquí, en el paraíso, no puede haber crímenes”. Me gustó esta frase quimérica pronunciada por un miembro de la inteligencia soviética de los años 50 y que los espectadores pueden escuchar en la hace poco estrenada El niño 44, del chileno-sueco Daniel Espinosa y producida por el mesiánico Ridley Scott.

Es tan cruel y a la vez tan interesante conocer el límite de la insolencia del ser humano en cualquier rincón del mundo. Sólo que la apariencia de bondad hace el resto. Las vendas con olor a rosas son muy poderosas.

Ese aire de esponjosidad manifiesta que en Corea del Norte se puede apreciar con nitidez, y que tan bien conocen nuestros padres y abuelos como viejos (o no tanto) recuerdos de la España franquista. O más duro el mundo soviético. O igual pero aún más disfrazado y que, por cierto, todavía existe en Rusia. Pero no tan cruel. O en apariencia.

El niño 44 está basada en un libro con título homónimo y que recomiendo a todo aquel que guste devorar todo lo relacionado con la más reciente historia rusa post-bélica.  El orden tan pulcro tras el que se esconde un profundo temor a hablar más de la cuenta, a relacionarse con lo que puede ser una muerte futura o el más desgraciado gulag.

¿Por qué afirma con tanta perseverancia que en su país, al que llama paraíso, no hay crímenes?

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