La Grosse Koalition a la española

El argumentario del Partido Popular aboga por una gran coalición a la española y pone como ejemplo el caso alemán ¿Es aplicable aquí un matrimonio o incluso trío?

 

El argumentario del Partido Popular aboga por una gran coalición a la española y pone como ejemplo el caso alemán, donde la CDU, su hermana bávara CSU y el SPD son como el matrimonio formado por polos opuestos. No tienen nada que ver, pero se aman. O eso es lo que nos intentan hacer ver. ¿Pero es tan bonito como lo pintan? ¿Es aplicable aquí un matrimonio o incluso trío? No lo parece por lo siguiente:

1. Los tres componentes, CDU con cinco carteras, CSU con tres y los socialdemócratas con seis, han protagonizado tanto disputas como contradicciones. Según algunas encuestas, más de la mitad de los votantes están descontentos con la gran coalición por estos motivos y por otros, como la presencia demasiado internacional de Merkel o los casos turbios dentro de los partidos, como el del diputado socialdemócrata que traficó con material pornográfico infantil. Aunque dimitió se criticó que la cúpula del partido lo supiera meses antes y no dijera nada. A esto hay que añadir las grietas internas por el parón económico, la crisis de los refugiados o la respuesta a Grecia. Pese a todo y si se volvieran a repetir las elecciones, los sondeos dan un resultado no demasiado diferente. No queramos imaginarnos una situación similar aquí, donde los casos de corrupción florecen como campos de amapolas en primavera.

2. Los partidos se apoyan, claro, pero a cambio de exigencias. De tal forma que cada formación contente a su electorado y todos contentos. Las negociaciones alemanas duraron hasta cinco semanas. Nosotros vamos por el camino, si llegamos. El SPD consiguió el salario mínimo de 8,5 euros la hora, medida que Merkel había criticado durante la campaña, o la doble nacionalidad para hijos de inmigrantes. La canciller también elevó a acuerdo algunas de sus propuestas como el rechazo de subidas de impuestos a los que más ganan. Exigencias mucho más “suaves” que las que impone Podemos al PSOE, encabezadas por el referéndum catalán.

3. El SPD recibe críticas de sus compañeros por apoyar las medidas de austeridad de los democristianos. Y eso genera corrosión en la coalición. Alemania crece menos de lo previsto y algunos socialistas más izquierdistas dejan caer que lo mejor sería endeudarse. Imaginar esa misma situación en España provoca pánico además de varias reuniones interminables.

4. Los líderes no son comparables. Rajoy está tocado por la corrupción, el liderazgo de Sánchez está más que cuestionado por sus propios compañeros. Y fuera de esa coalición quedan dos pesos pesados, los emergentes. No pueden quedarse fuera del poder con los resultados del pasado 20 de diciembre.

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Macarrismo

No sabemos cuánto va a subir Pedro Sánchez los impuestos. Ni las medidas reales para que la salida de la crisis se acelere. Si Rajoy subirá las pensiones más allá del 0,25%. Si más allá del cheque familiar habrá otras ayudas sociales. Hace unos días Jordi Sevilla, ni corto ni perezoso, se atrevió a decir que el PSOE no tenía planificada una bajada del IRPF, que el grueso iba a la subida de impuestos a las rentas altas. Como si el común de los mortales no se dejara un riñón o ambos en pagar a Hacienda. Dichosos los ojos.
 “Hello, it’s me”. Atragantada la cena de los tardíos, con el moderador con la vista ya cansada, y cuando parecía que el diálogo del bipartidismo iba a apresurar el sagrado momento de irse a la cama, se produjo ese acto de insolencia política que los españoles no pueden consentir cinco días antes de su cita con las urnas. La mala educación. La vergüenza ajena. El “macarrismo”.

Pedro Sánchez enfundado en el traje de Pablo Iglesias. Al actor se le vio el plumero. Con el ceño igual de fruncido y con un manzanas traigo. La corrupción.No por ello menos importante…pero no había otro tema. Que media España se deja el lomo para llegar a fin de mes se queda para…¿?

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